Alaban la gestión de la Junta de Extremadura en la lucha contra la langosta
25 de Marzo de 2025
Donada por Manuel Calderón (FONDENEX)
Desde el inicio de la década de los ochenta, los conservacionistas extremeños se pusieron como objetivo prohibir las fumigaciones aéreas con malathión que se realizaban en los llanos extremeños para, teóricamente, acabar con las plagas de langostas, "que no se producían desde 1940", según apuntan desde el Fondo para la Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de Extremadura (FONDENEX).
En 1994 se acabaron dichas fumigaciones, "totalmente innecesarias", ya que en los contados casos en los que se detectaban concentraciones elevadas se podían acabar con ellas con medios terrestres.
Por ello, desde FONDENEX expresan que "es para nosotros gratificante reconocer una buena actuación de la Administración, en este caso de la Consejería de Agricultura de la Junta de Extremadura, referida a la lucha contra la langosta marroquí".
"Al igual que criticamos las actuaciones de esta consejería que creemos nocivas para nuestro patrimonio natural, en este caso tenemos que reconocer y aplaudir la organización y los resultados contra estos ortópteros, con respeto total hacia los llanos extremeños y sus aves", destacan desde la asociación ecologista.
En esta línea, indican que "el éxito se basa en la vigilancia y en la prevención, tratándose sólo las áreas donde se concentran". En 2024, de 400.000 has. prospectadas, solo hubo que actuar con métodos terrestres en 301 hectáreas y en 16 con drones, "utilizando fundamentalmente deltametrin, un producto autorizado sin efectos hacia las aves".
CÓMO CONTROLAR LA LANGOSTA MARROQUÍ
Las primeras noticias de devastaciones producidas por la langosta datan de 1584, siendo las mayores plagas las de 1922-1923 y las de 1939-1940, según indican desde la asociación ecologista. "En la década de los noventa la langosta ya no era un peligro en España, pero no por ello se podía dejar de controlar y vigilar".
En Extremadura existen dos zonas en las que las langostas están en fase solitaria: La Serena y los Llanos de Cáceres. "El control de estas comarcas es fundamental, ya que en caso de producirse una plaga, se podrían afectar extensas áreas de toda España".
De entre los ortópteros que viven en los llanos de Extremadura, "la langosta marroquí (Dociostaurus maroccanus) es el único que se puede convertir en un peligro para los cultivos", subrayan.
En la langosta marroquí hay dos fases: la 'solitaria', que se establece bajo condiciones de ambiente normales, y la 'regaria', que se asocia en número extraordinario desde el nacimiento. En la fase solitaria la proporción de machos/hembra es de 1/1, mientras que en la gregaria, de 1/10. En la fase solitaria una hembra produce un solo canuto de unos 30 huevos. En la gregaria, una media de cuatro canutos de 30 huevos cada uno.
Las langostas gregarias emigran en bandos de incontable número, provocando plagas, mientras que en la fase solitaria no emprenden vuelos en grandes masas, causando daños muy localizados.
Hay plaga, es decir, fase gregaria de la langosta, cuando el élitro es mayor que el fémur en el 75 % y el ala mayor que el fémur en el 60 %. Además, las langostas en la fase gregaria tienen las mandíbulas negras, mientras en la solitaria, claras.
Por otro lado, la transformación de la fase solitaria a gregaria no es repentina, sino que dura dos o más años, obedeciendo a circunstancias ambientales, por lo que se puede prever.
LA LUCHA CONTRA LA LANGOSTA
El método principal y casi exclusivo de lucha contra la langosta en los llanos extremeños fue la fumigación desde avionetas con malathion. Este compuesto químico es un insecticida no sistémico con actividad acaricida.
Pero, ¿afecta el malathion a las aves? Desde FONDENEX aclaran que "sin duda, sí, a pesar de opiniones sin base técnica ni científica". El malathion afecta a las aves de dos formas: "Directamente, ya que a determinadas concentraciones es tóxico para los pollos de corta edad, e indirectamente, ya que deja a las aves adultas y, sobre todo a sus pollos, sin alimento en la época más crítica de su desarrollo".
"No les faltaba razón a los agricultores cuando pedían que se controlara la población de langostas", apuntan desde la organización, "y la Junta de Extremadura tenía también razón cuando adjudicaba a los agricultores la responsabilidad principal de luchar contra este ortóptero". Pero bastaba que se cumpliera la legislación vigente entonces y "que se protegiera a las aves y sus hábitats".
Sin embargo, "más del 70 % de los agricultores no realizaba los tratamientos en las fases iniciales del desarrollo de la langosta marroquí, que era cuando mejor se podía controlar", señalan desde FONDENEX. "Si se hubiera hecho, no habría problema".
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