Ecologistas critican la planta de biometanización de Villafranca de los Barros: “Malos olores y poca fiabilidad”
15 de Marzo de 2025
La planta de biometanización de Villafranca de los Barros ha registrado numerosas alegaciones. Ecologistas en Acción de Extremadura critica la falta de transparencia de la Junta, quien ha restringido el acceso público telemático a los documentos a un encuentro presencial en oficinas de la Junta en Mérida o del Ayuntamiento en Villafranca.
La planta se encuentra junto al arroyo de Bonhabal y encima del acuífero de Tierra de Barros, en una zona geológica de permeabilidad media, lo que conlleva un serio peligro de contaminación de estas dos masas de agua en caso de que se produzcan lluvias torrenciales. Además, algunas de las instalaciones que almacenarán los desechos para nutrir la planta no contarán con cubiertas, lo que desencadenará la propagación de olores perjudiciales en sus proximidades.
Según menciona Ecologistas en Acción de Extremadura, nos encontramos con una multitud de proyectos de biometano por España, que se nos presentan con muchos beneficios y escasas desventajas, pues se magnifican los cálculos de disminución de emisiones y se destaca el hecho de que convierten los desechos en excelentes fertilizantes. Sin embargo, un gran número de residuos empiezan a ser tóxicos para nuestra supervivencia (plásticos, metales pesados, nitratos, etc.).
“Aunque se presentan como ecológicas y circulares, las plantas de biogás generan residuos: tanto el biogás como el digestato son residuos que hay que depurar y/o limpiar antes de convertirse en biometano o un digestato limpio de bacterias que pueda utilizarse como fertilizante sin riesgos para la salud”, afirma el organismo.
El denominado proceso de purificación, que consiste en separar el metano de los demás compuestos, deja unos restos que suponen un 1,4 % de emisiones. Una cantidad que puede parecer pequeña, pero hay que tener en cuenta que el metano produce un efecto invernadero 28 veces mayor que el del CO2 y contribuye al calentamiento global, el sulfhídrico al mal olor, y los compuestos orgánicos volátiles (COVs) a la formación de ozono troposférico y ‘smog’. Este último se trata de un fenómeno que implica una nube sucia que dificulta la visibilidad.
“Y mientras tanto, se le propone a Villafranca de los Barros un proyecto que pone en peligro sus masas de agua, que no garantiza que los depósitos y/o balsas de cosustratos o de digestato líquido o sólido vayan a tener cubiertas que impidan el mal olor, que es la queja principal a este tipo de proyectos”, menciona.
“El conjunto de cuestiones no previstas lleva a pensar en malos olores y poca fiabilidad en este proyecto, que con un rendimiento de biometano del 57 % parece poco rentable. Los depósitos y balsas abiertos, además de dejar salir olores pestilentes, permitirían que las lluvias persistentes produjeran desbordamientos, en un lugar que con permeabilidad media puede contaminar gravemente el acuífero de Tierra de Barros”, concluye.
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